domingo, 17 de mayo de 2009

JAQUE AL DESARROLLO ENERGETICO SUSTENTABLE

El tema se ha presentado ante los chilenos y se enfrenta en el ámbito noticioso como el peligro de un apagón o racionamiento eléctrico. No se ha hecho un esfuerzo por transparentar la verdad y sus efectos, maquillándolo para que aparezca como un asunto de efecto acotado.La situación es más compleja. Existe estrechez en los mercados.
Chile debe tomar nota de esta situación y actuar en consecuencia, con una mirada de largo plazo. Lo que está en juego es el desarrollo de un país que depende de su participación en una economía global. Ello exige energía en cantidad suficiente, disponible de manera oportuna y a precio conveniente.La energía se vuelve un tema estratégico. ¡Ese es el fondo del asunto! Sin energía o con energía cara, tardía en producción e insegura, desaprovecharemos lo que se nos vaticina: ser el país con más posibilidades de acceder al primer mundo en los próximos años.
Asumamos que de seguir por el camino actual, con velocidades e iniciativas sin relación a la gravedad del tema de fondo, comprometemos nuestro futuro como país.Las malas señales se multiplican la solución de abastecimiento por GNL prevista para 2009 no sería viable hasta 2011 y los precios serán superiores a lo previsto, por lo que más bien parece que se quiere estirar, con platas públicas, la vida de un proyecto que no resultó.El efecto ya ha golpeado al bolsillo del ciudadano y afectado la eficiencia de la industria de productos y servicios. En marzo de este año nuestras cuentas domiciliarias han pagado 45% más que el mismo mes del año anterior. En el sector productivo, el alza ha sido de 78%. Allí encontramos la causa de una inflación anualizada no conocida desde 1996, que se remontó hasta marzo a más de un 8%. Lo grave es que el precio y la precariedad de abastecimiento son el motivo para que el país, pese a sus fortalezas, siga con un insistente menor crecimiento.

Un pronóstico del Consensus Forecast prevé que el país crecerá menos del 5% hasta el año 2013. Lamentable noticia para nuestro país que se encuentra ad portas del bicentenario.

domingo, 10 de mayo de 2009

DESARROLLO ENERGETICO: UN MOTOR QUE AUN ESPERA SU PUESTA EN MARCHA

Hay decisiones efectivas, pero sin una visión global, sus resultados; por tanto, tienen efectos parciales. Es destacable la propuesta de crear un ministerio orientado al tema, pero aún no adquiere forma, organización ni potestades acordes con la magnitud de las tareas pendientes. El aumento en el precio de la energía incentivó inversión privada, surgiendo proyectos innovadores, paradojalmente, varios de ellos retrasados. Se generaron instancias de reflexión que han provocado debate e ideas que se pierden en teoría. Hemos visto la aplicación del concepto de eficiencia energética, pero sus resultados todavía son escasos en relación a lo que podría hacerse.
En el fondo, en estas iniciativas y en los proyectos que proporcionarán la energía y electricidad se observa una carencia del compromiso necesario, más allá de las buenas intenciones. Es decir, una política país, decisiones de Estado, adhesión ciudadana que nazca de buena información, rechazo a presiones y abandono de dogmatismos o prejuicios.
Las soluciones hidroeléctricas siguen sometidas, por un lado, a una falta de la diligencia necesaria en tiempos de crisis y a la titánica tarea de enfrentar diversas barreras. Ellas van desde el lobby y la presión, pasando por la indefinición o ambigüedad de la autoridad política, e incluyendo una opinión pública adversa, estimulada por agentes externos que usan la propaganda y la desinformación como armas para defender intereses personales o de grupos. La mayoría proviene de ONG extranjeras, de dudosos objetivos y financiamiento desconocido. No parece importarles que el problema energético nos haya significado ya medio punto de crecimiento. Tampoco, que el quintil más pobre de Chile sufra una caída de 9,8% en su ingreso real.
El tratamiento del tema de la energía nuclear sufre de similares frenos. Resulta difícil explicar la decisión del gobierno de aprobar la realización de estudios, pero no de proyectos en esta administración. ¿Estará alguien dispuesto a invertir si sabe que, aunque sea favorable y exitoso, terminará sin resolverse? ¿O cómo justifica la autoridad su negativa a aprobar un proyecto de este tipo si conociera un resultado positivo? La dilación agrava el acceso a esta tecnología. Cuando se disipe la restricción, Chile encontrará una demanda internacional que copará la oferta de sistemas libres de gases de efecto invernadero.

domingo, 3 de mayo de 2009

Diversificación de Fuentes y Proveedores

La suficiencia en la provisión total de energía debe ser equilibrada con una composición que permita manejar los riesgos e impactos asociados.

En la actualidad, la composición de nuestra matriz nos expone a riesgos de suministro y costos, además de los riesgo asociados al cambio climático y al problema de impactos locales. La experiencia mundial tiende a mostrar que la optimización de la matriz energética, desde el punto de vista de su seguridad, implica utilizar adecuadamente todas las fuentes posibles y compatibles con las condiciones locales.

Por ello, la política pública se orienta a maximizar la diversificación en todos los ámbitos: fuentes, proveedores y origen del aprovisionamiento, buscando siempre contar con la complementariedad que proteja de diversos tipos de eventos. Para ello, se debe incentivar esta diversificación global en los proyectos e intervenir cuando no hay una acción privada oportuna.

El Estado puede tener un papel central para apoyar la diversificación, desarrollando la información necesaria que equilibre el conocimiento sobre diversas opciones, reduciendo el riesgo para los agentes privados en todos los tipos de fuentes y tecnologías, y asegurando que la regulación incentive a cada opción en función de sus características, de modo que puedan competir en igualdad de condiciones.

Asimismo, el Estado puede emprender ciertos proyectos específicos o intervenir directamente cuando se genera un valor al país por la diversificación que los privados no generarían por si solos, ya sea por las características de los costos o la dificultad de capturar los beneficios sociales. En ciertos ámbitos la experiencia es esencial, por lo que atraer inversión externa reduciendo el riesgo y proveyendo información atractiva sobre el potencial disponible resulta vital.

En el largo plazo, el Estado puede también apoyar la diversificación, facilitando la transferencia tecnológica y apoyando los esfuerzos de investigación, desarrollo e innovación local. Aún cuando se opte por incorporar tecnología desarrollada fuera de Chile, es siempre necesario identificar y promover las opciones más adecuadas para nuestro país y las eventuales adecuaciones que permitirán que la fuente o tecnología sea mejor adaptada para incorporarse a la matriz nacional.

domingo, 26 de abril de 2009

Apoyo a la Concreción de Inversiones Competitivas en el Sector Energético

La eficiencia energética cumple una función importante en la satisfacción de las necesidades del país. Sin embargo, la observación comparativa de las situaciones de Chile con países de mayor nivel de desarrollo muestra que, aun cuando se implemente decidida y eficazmente una política de eficiencia energética, el aumento del consumo energético, en particular dentro del sector eléctrico, es una consecuencia inevitable del crecimiento económico.

Por ello, aún si se logra una intensidad energética menor a medida que crezca el PIB, el crecimiento del ingreso per capita traerá aparejado un mayor consumo per capita de energía. En consecuencia, es esencial asegurar que las inversiones necesarias para satisfacer los requerimientos del crecimiento económico estén disponibles oportunamente. Para cumplir con este desafío, se ha desarrollado un conjunto de acciones, en particular dentro del sector eléctrico, en materias regulatorias e institucionales.

El apoyo a las inversiones permite mejorar la seguridad de largo plazo, pues garantiza que el volumen de inversiones necesarias para sustentar el crecimiento económico y las otras necesidades de la sociedad se realicen efectivamente, tendiendo a apoyar también precios menores en el largo plazo.

Adicionalmente, se debe velar porque las inversiones efectivas sean aquellas que apoyen, a través de bajos costos, la competitividad de nuestro país.

Para enfrentar estos desafíos mis estimados lectores, es esencial que el Estado ayude a reducir la incertidumbre para los inversionistas y los costos de transacción de los proyectos. Asimismo, se debe contar con una regulación en la cual los precios reflejen los costos asociados, que entregue estabilidad para el largo plazo y que estimule mercados energéticos más competitivos, ampliando el número de actores y mejorando su funcionamiento.

domingo, 19 de abril de 2009

PROMOCION Y FOMENTO DE LA EFICIENCIA ENERGETICA

En un contexto de demanda creciente por energía cuyas fuentes de producción están sujetas a exigencias cada vez mayores de sustentabilidad ambiental y de restricciones sobre el uso de los recursos y el territorio, no basta con el enfoque tradicional de aumentar la oferta de energía para hacer frente a las necesidades. Se hace indispensable en Chile consolidar el uso eficiente de la energía como un objetivo estratégico del desarrollo sustentable, como se ha visto en los países desarrollados, de modo de hacer frente al desafío de mantener la demanda en el mínimo necesario para nuestras necesidades.

La eficiencia energética, entendida como la cantidad de energía mínima necesaria para producir una unidad de actividad económica o para satisfacer las necesidades de la población (iluminación, calefacción, movilidad, etc.) manteniendo un determinado nivel de servicio o confort, permite:

Reducir la extracción, generación, importación, transformación, transmisión y distribución de energía, con el consiguiente impacto positivo tanto en el ámbito ambiental, de seguridad energética y en el uso alternativo de recursos escasos de inversión;

Reducir los costos de producción e impactos ambientales asociados al uso de la energía, haciendo un uso más eficiente de los recursos y, por ende, mejorando la competitividad del país;

Reducir el gasto en energía, especialmente de los sectores de bajos ingresos para los cuales dicho gasto suele ser un porcentaje elevado de su presupuesto y, a la vez, aumentar su calidad de vida, cooperando con la equidad del desarrollo energético.

Las razones recién expuestas explican por qué el uso eficiente de la energía ha sido incorporado en las políticas de muchos países desde hace varias décadas, pues es una oportunidad de aumentar seguridad y eficiencia reduciendo impactos. Estas políticas permitieron el “desacoplamiento” entre el consumo de energía y el PIB en muchos países desarrollados a partir de la primera crisis del petróleo hace más de treinta años, generando una experiencia internacional acumulada que representa para Chile una oportunidad de incorporar las mejores prácticas, políticas y tecnologías actuales.

domingo, 12 de abril de 2009

Las políticas energéticas de Chile y su apertura al Mundo

La inserción de Chile en el contexto internacional y el reconocimiento de la importancia de los organismos internacionales en la comprensión y la regulación de procesos económicos y sociales cada vez más globalizados, determinen la búsqueda de una participación activa en organizaciones internacionales pertinentes.

Esta participación es también un aporte global a la política, al permitir identificar las mejores prácticas en diferentes contextos, así como experiencias exitosas y fallidas, lo cual puede tener especial relevancia en algunos de los temas de la política pública en los que existe un menor nivel de experiencia (seguridad, sustentabilidad, equidad), aportando
un punto de referencia sobre el cual construir las políticas e institucionalidad propias.

El Estado debe articular adecuadamente su participación en instituciones internacionales, de manera de añadir al acervo de conocimiento público y difundir entre los agentes pertinentes la información que sea útil para mejorar la toma de decisiones, tanto pública como privada. En ese sentido, se ha establecido una relación más estrecha con actores importantes como la Agencia Internacional de Energía (AIE), la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) en materia de análisis de las políticas energéticas chilenas. Se ha podido contar con la presencia de expertos de estas agencias en diversas actividades, pero se debe destacar sobre todo el comienzo de un estudio en profundidad de la situación energética y de la política energética chilena que realizará la AIE entre noviembre de 2008 y junio de 2009, y una revisión de nuestra situación de eficiencia energética que realizará la APEC.

Chile ha mostrado un rol activo en instituciones internacionales relacionadas con la energía a través del apoyo, desde un primer momento, a la iniciativa de la República Federal de Alemania para la creación de la International Renewable Energy Agency (IRENA), como un mecanismo efectivo para promover el desarrollo mundial de tecnologías basadas en fuentes renovables. En la actualidad, esta institución ha alcanzado el apoyo de suficientes estados como para ser fundada oficialmente a comienzos del año 2009.

Chile también participa activamente en las instancias regionales en las que se analizan, coordinan y diseñan políticas energéticas, como la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), el Grupo de Expertos de Energía de la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), la Comisión de Integración Energética Regional (CIER), la Asociación Iberoamericana de Reguladores de la Energía (ARIAE) y el Subgrupo de Trabajo de Energía del Mercosur. Chile participa además en el Energy Working Group de APEC.

Estimados amigos lectores nuestro país tiene mucho que entregar y dar a conocer en materias de desarrollo energético sustentable, es por ello que sostengo que un país energéticamente desarrollado es un país que va a pasos agigantados hacia el desarrollo.

domingo, 5 de abril de 2009

DESARROLLO ENERGETICO SUSTENTABLE V/S FORTALECIMIENTO INSTITUCIONAL

La base para cualquier política se encuentra en las instituciones adecuadas. Para que las políticas puedan ser implementadas de manera articulada y coherente, se requiere un marco de organizaciones y normativas legales. Por ello, una línea esencial de la política consiste en hacer frente al desafío de diseñar el marco institucional, incluyendo
las organizaciones, que permitan actuar sobre los mercados de manera efectiva, y fortalecer a estos organismos con los recursos y capacidades que les permitan operar eficientemente.

En las últimas décadas muchos países del mundo, incluyendo Chile, han optado por modelos económicos en lo cuales el sector privado tiene una participación central en la provisión de servicios básicos y el Estado interviene básicamente a través de la regulación. Esto requiere estructuras encargadas de formular políticas de desarrollo y de ejercer la rectoría del sector a través de acciones acordes con esta realidad, las cuales pueden resumirse en cuatro grandes tareas:

Formulación y evaluación de políticas públicas (orientaciones, planes, programas y decisiones sobre el establecimiento y aplicación de normas jurídicas) que determinarán el marco global de la actividad.

Formulación de normas específicas (“regulación técnico-económica”) referidas a precios o tarifas, calidad en el ejercicio de la actividad o condiciones de acceso a las redes monopólicas.

Fiscalización del cumplimiento de las normas y la aplicación de sanciones.

Resolución de conflictos entre agentes privados, o entre éstos y el Estado.


La actual estructura institucional no responde a las necesidades crecientes de coordinación en las responsabilidades institucionales, de coherencia entre responsabilidades y atribuciones, de mayor focalización en la generación de políticas públicas sectoriales y de unificación en la supervigilancia de los distintos órganos con competencias en el sector.

El diseño de la actual institucionalidad, así como sus recursos y capacidades, proviene de un contexto político, social y económico radicalmente diferente, por lo que no responden a los requerimientos de análisis de largo plazo y acción sobre los ámbitos de mayor importancia para enfrentar los desafíos actuales.